Cuando te enteras que tu hija hace Bullying

Cuando te enteras que tu hija hace Bullying

Cuando te enteras que tu hija hace Bullying

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Como otra mañana cualquiera, mientras comenzaba mi mañana de viernes, empiezo a ojear las redes sociales.

De pronto algo llama mi atención, y me hace pararme y centrarme en lo que quiere transmitir la persona al otro lado del teclado.

Se trata de una madre relatando en twitter una historia común, sencilla y muy realista de cómo una niña empezó a colaborar haciendo “bullying” a otra niña, al finalizar el hilo de sus “tuits”, desvela cómo su hija es parte de toda esa historia.

 

Mi hija hace bullyingRelato transcrito y extraído de twitter.

Mirad cómo es el bullying de discreto, pillo, cabronazo y difícil de detectar: Dos amigas de toda la vida llegan a 6º de primaria. Ahí empiezan a tener algún roce, nada importante. Cosas de crías.

Una de ellas amplía el círculo de amistades y se van separando, aunque la amistad sigue ahí. Un día, una de ellas – llamémosle Tiburcia- llega a casa diciendo que ya nunca más quiere ser amiga de la otra- llamémosle Erífila-.

A que os molan los nombres. Bien. Tiburcia dice que ya no quiere ser más amiga de Erífila y en su casa le dicen que ningún problema, que ella es muy libre de tener las amistades que quiera.

Un par de días más tarde Tiburcia explica en casa que, sin saber por qué, hay más niñas/os que ya no quieren jugar más con Erífila.

La madre de Tiburcia le advierte: “nada de dejar a nadie de lado, eh. Una cosa es no ser amigas, y otra muy distinta hacerle el vacío a alguien”, porque en casa de Tiburcia están muy concienciados con el tema del bullying.

Tiburcia explica que no hay problema, que Erífila tiene más amigas y qué no está sola. De vez en cuando explica ” hoy a Erífila le han dicho tal cosa”, pero nunca es un insulto, siempre son pequeñas frases  un pelín desagradables pero aparentemente sin importancia.

Hasta que un día Tiburcia llega a casa explicando que la directora la ha llamado al despacho para saber qué  leches está pasando con Erífila.

La madre de Tiburcia nota que hay algo que se le escapa, porque la directora no te llama al despacho sólo porque hayas perdido una amistad, así que decide llamar a la madre de Erífila.

Y la madre de Erífila le explica lo siguiente:

– Que llevan semanas sin dirigirse a su hija más que para hacerle comentarios despectivos.

– Que le sacan CADA DÍA el anorak del perchero y se lo tiran al suelo.

– Que en el comedor le han dicho CADA DÍA que se cambie de mesa.

La madre de Tiburcia pregunta si su pequeña Tiburcia ha tenido algo que ver con toda esta basura y la respuesta es afirmativa. La buena mujer intenta no montar en cólera pero TIBURCIA VEN AQUÍ AHORA MISMOOOOOO QUE TENEMOS QUE HABLAR.

Y entonces interroga a la pequeña Tiburcia:

– ¿Tú le has descolgado alguna vez el anorak de Erífila para tirárselo al suelo?

+Hmmm… no…yo no, Pero he visto quién lo hacía.

– Y cuando has visto que le tiraban el anorak al suelo ¿no has hecho nada para impedirlo?

+No…

-¿Tú alguna vez le has dicho a Erífila que se cambie de mesa en el comedor?

+Una vez solo, mami. Pero le dije que si quería, que si no quería, no. Los que le dicen que se cambie cada día son “los otros”.

-¿Y tú que haces cuando a la que ha sido tantos años tu mejor amiga le dicen que se cambie de mesa?

+(…)

Y así es todo: nadie ha hecho nada en concreto. Una sólo le dijo un día que se cambiara de mesa, Fulanito le tira el anorak al suelo porque se lo ha dicho Agapita, y Tiburcia lo ha visto pero no ha hecho nada.

Nadie ha hecho nada ” muy gordo”, pero Erífila era una niña que iba al colegio contenta y que tenía muchos amigos y en cuestión de cuatro días se ha convertido en una niña que está sola y que llora todas las tardes.

Lo peor de todo esto es que en casa de Tiburcia se ha hablado una y mil veces de qué es el bullying, como se origina y qué NO se debe hacer para convertirse en una acosadora. Y lo otro peor es que “Tiburcia” no es Tiburcia: es mi hija mayor.

Le he preguntado cómo ha podido hacer algo así y, después de pensar unos segundos, ha dicho: “pasa sin que te des cuenta”.

 

 

El público observador es una parte clave en las situaciones de bullying. El acoso escolar se mantiene porque hay espectadores que de alguna manera (activa o pasiva) apoyan la agresión que está sucediendo.

¿Por qué se apoya al acosador? la razón principal es el miedo, miedo a las represalias. Prefieren posicionarse en el bando del que perciben como equipo ganador. Hay una delgada línea que separa a los observadores de los acosadores.

Se distinguen cuatro tipos, en función del grado de implicación: (Avilés, 2002)

Activos: Ayudan al agresor.

Pasivos: Que refuerzan de modo indirecto al agresor (dando muestras de atención, sonriendo, asintiendo, etc…)

Prosociales: Ayudan a la víctima.

Observadores puros: Quienes no hacen nada, pero observan la situación.

¿Por qué no defienden a la víctima? No quieren un enfrentamiento con aquella persona que agrede, que se percibe como fuerte y poderosa. Y la otra opción sería comunicar lo que está sucediendo a otra persona (padres, madres, profesorado…). Esta opción es la que abre las puertas a parar esta situación de acosos escolar. El problema la ley del silencio, implicando que si se te pasa por la cabeza comunicar lo que está sucediendo, eres un/a chivato/a. Es una creencia errónea que le viene de perlas a la persona que acosa.  Hay que recalcar y derribar ese mito que equipara que informar de qué está sucediendo una situación de agresión es “chivarse”. No podemos tapar la violencia ni normalizarla. Si hay que señalarla y despojarla de todo refuerzo o privilegio.

 

Recursos en forma de guías:

Guía Yo a Eso no juego. Bullying

Guía para profesorado, padres y madres

 

 

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